El hallazgo en Hidalgo revela nuevos datos sobre la organización urbana y ritual tolteca entre 900 y 1150 d.C.
Enlace de la Costa
Durante trabajos de salvamento arqueológico vinculados al Tren de Pasajeros México-Querétaro, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron un altar ceremonial con ofrendas humanas en las inmediaciones de la Zona Arqueológica de Tula, en el estado de Hidalgo. El hallazgo, correspondiente al periodo Tollan (900-1150 d.C.), aporta información clave sobre la estructura urbana y las prácticas rituales de la antigua capital tolteca.
El descubrimiento se realizó a unos 300 metros del perímetro del sitio arqueológico, en un área conocida como Tula Chico. De acuerdo con los arqueólogos, el altar —o momoztli— mide aproximadamente un metro por lado y presenta una construcción de tres cuerpos con piedra careada, lajas y remates de basalto, lo que sugiere un diseño ceremonial bien definido.
Uno de los aspectos más relevantes del hallazgo es la presencia de restos óseos humanos en tres de los lados del altar. En total, se han identificado cuatro cráneos y huesos largos, posiblemente fémures, lo que apunta a prácticas rituales asociadas con sacrificios o ceremonias de carácter simbólico.
Además, se recuperaron vasijas cerámicas, fragmentos de obsidiana y navajillas, elementos que refuerzan la hipótesis de actividades rituales en el sitio. Los especialistas consideran que algunos cráneos podrían presentar evidencias de decapitación, práctica común en el Posclásico mesoamericano mediante herramientas de obsidiana o pedernal.
El contexto arquitectónico sugiere que el altar se encontraba en el centro de un patio rodeado de estructuras que pudieron corresponder a residencias de élite o espacios administrativos. Este dato refuerza la idea de que las zonas periféricas de Tula también estaban ocupadas por grupos de alto rango social, ampliando el conocimiento sobre la distribución urbana de la ciudad tolteca.
Asimismo, se localizaron otros materiales como malacates, punzones de hueso y restos cerámicos, que serán analizados para comprender mejor la vida cotidiana y las actividades productivas de la época.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, destacó que este tipo de hallazgos subraya la relevancia del salvamento arqueológico en proyectos de infraestructura, al permitir proteger y estudiar el patrimonio histórico de México.
Los restos humanos serán analizados en laboratorio para determinar edad, sexo y posibles patologías, mientras que las piezas cerámicas serán resguardadas para su conservación. En tanto, el INAH evalúa las mejores estrategias para preservar el altar.
Este descubrimiento no solo amplía el conocimiento sobre la civilización tolteca, sino que también confirma la riqueza histórica aún presente en el subsuelo mexicano.
Fuente:
Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Secretaría de Cultura del Gobierno de México.