Autoridades destacan el valor histórico y cultural del sepulcro zapoteco descubierto en San Pablo Huitzo, fechado en el año 600 d.C.
Enlace de la Costa
El descubrimiento de la Tumba 10 en San Pablo Huitzo reafirma a Oaxaca como una de las regiones fundamentales en el desarrollo de las civilizaciones mesoamericanas, al evidenciar el alto nivel de conocimiento, arte y pensamiento de los pueblos originarios, destacó el gobernador Salomón Jara Cruz.
Durante una conferencia de prensa en Palacio de Gobierno, el mandatario estatal señaló que este hallazgo arqueológico consolida a Oaxaca como un referente cultural a nivel nacional e internacional, y subrayó que su administración trabaja para enaltecer las culturas originarias, reconociéndolas como base de identidad y no como simples piezas de exhibición.
“Hoy nuestras raíces nos dan vida y sentido de pertenencia. Se reconocen, celebran y reivindican”, expresó Jara Cruz, al tiempo que reconoció el trabajo conjunto del Gobierno de México, personas investigadoras y especialistas para proteger y conservar el patrimonio histórico, con el respaldo de las comunidades, consideradas las primeras guardianas de la memoria.
La secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, afirmó que el hallazgo refrenda la política cultural de preservación del patrimonio arqueológico, basada en la investigación científica, la divulgación y el cuidado jurídico para evitar saqueos o extracciones ilícitas. Destacó que México es una de las naciones con mayor riqueza patrimonial en el mundo.
Indicó que los objetos encontrados deben entenderse como contextos y documentos históricos completos, fundamentales para profundizar en el conocimiento de la cultura zapoteca, una de las civilizaciones originarias más antiguas y sofisticadas del país.
El sepulcro, que data del año 600 d.C., tiene cinco metros de longitud, entre 1.5 y 3 metros de ancho, y una altura aproximada de dos metros. De acuerdo con los especialistas, estaba destinado a resguardar y venerar a un ancestro de alto rango.
En la entrada se observa la figura de un búho, símbolo asociado a la noche, el poder y la muerte, debajo del cual aparece la representación de un hombre zapoteco, posiblemente el personaje principal del recinto. El espacio está rodeado por un friso con lápidas grabadas con nombres calendáricos, figuras labradas de un hombre y una mujer —posibles guardianes— y un mural que representa una procesión ceremonial zapoteca.
El director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Joel Omar Vázquez, señaló que este hallazgo desmitifica la idea de que los pueblos originarios carecían de desarrollo cultural antes de la conquista, al demostrar que contaban con escritura, cosmovisión y un profundo entendimiento del mundo.
Fuente:
Gobierno del Estado de Oaxaca / Secretaría de Cultura del Gobierno de México / Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)