El G20 no es para los gansos, sino para las escopetas.

Ricardo Ortíz Esquivel

El pasado 5 de junio se publicó en este espacio el artículo “¿El G20 ya no es importante para México?”, en donde se dio una pequeña opinión acerca de la postura del presidente López Obrador en no querer acudir a la cumbre del G20 y preferir enviar a su secretario de Relaciones Exteriores y secretario de Hacienda y Crédito Público.

La decisión del presidente en no acudir a esta cumbre sigue en pie, y al parecer con la terquedad que tiene, no cambiará de opinión.

Marcelo Ebrard ha declarado que sería importante que el presidente Andrés Manuel fuera con él a Osaka y pudiera participar en este foro, pero conociendo al macuspano, será en vano persuadirlo para que asista a este evento tan importante para la política exterior mexicana.

Las excusas del presidente son “que nada más se están viendo las cosas por encima y de no ir al fondo” y también que “hay que reunirse para que no haya tanta desigualdad en el mundo, porque eso es lo que origina el deterioro del medio ambiente, origina las migraciones, inseguridad y violencia”. Las palabras de Andrés Manuel tienen mucha verdad, eso no lo niego, pero no ir solamente porque existe desigualdad en el mundo, es algo barato de creer.

A mi parecer, el presidente de la República no asiste a este foro por lo siguiente:

· Deja de aparecer en sus conferencias de prensa matutinas y no viaja a los distintos lugares de México en donde se llevan a cabo sus mítines y eventos oficiales para entregar apoyos sembrados con demagogia y populismo. Él mismo entiende que al dejar de aparecer y no estar con su gente, pierde fuerza e imagen. Acudir a Osaka sería perder varios días de aparecer en sus “mañaneras” hablando de política demagógica.

· Su lenguaje y su retórica no son formales o serios, sus constantes pausas y sus muletillas no le ayudan en un evento que requiere formalidad o seriedad. Entiende que su forma de hablar es para plazas públicas o para sus mítines con acarreados, no para un foro de la envergadura del G20.

· No habrá acarreados o personas que le aplaudan en las diferentes reuniones que se darán lugar en Osaka.

· Le da temor viajar al exterior (6 meses de gobierno y no ha salido del país) y encontrarse cara a cara con jefes de Estado.

Es la oportunidad de AMLO para tener el dialogo que necesita con Justin Trudeau y Donald Trump para afrontar los temas del acuerdo comercial T-MEC, la crisis migratoria centroamericana y la amenaza de los aranceles. Es claro que sería la mejor forma de verse cara a cara con los jefes de Estado y buscar negociar temas que le preocupan al país.

En estos momentos, es cuando más necesita el presidente hacer presencia y decirle al mundo que México quiere inversión extranjera y que los capitales extranjeros se queden.

Es importante que vayan Marcelo y Carlos Urzúa a Japón, pero lo correcto sería que el presidente de la República asistiera. Es el protocolo que se debe de seguir.

La subsecretaria de Asuntos Multilaterales y Derechos humanos de la SRE, Martha Delgado (a la única funcionaria que respeto), fue la que abrió terreno en Japón y dio la cara por el Gobierno federal, donde realizó una visita a distintas ciudades de ese país para “tratar” de hacerle saber a la comunidad internacional que México está interesado en este evento mundial.

El mismo viceministro de Finanzas para Asuntos Internacionales de Japón, Masatsugu Asakawa, ya declaró que “por supuesto es algo desafortunado” no contar con la presencia del López Obrador en Osaka, Japón.

En pocas palabras, las mismas personalidades internacionales desaprueban que México no le tome seriedad al G20.

El gasto que representa ir a Japón es alto, pero es una inversión que necesita el Gobierno de AMLO para los proyectos que tiene en puerta. Se necesita al presidente en ese foro junto a Marcelo y Urzúa.

De cualquier manera, no creo que López Obrador vaya a cambiar su pensamiento o su decisión en los próximos días. Su terquedad y su ego son los factores que están llevándolo a tomar decisiones erróneas para la economía y para el futuro político de México.

Lo decía en el titulo de mi artículo: El G20 no es para los gansos, sino para las escopetas.

¿Qué es lo que quiero decir? El G20 no es para mediocres….

El logro de la diplomacia mexicana en este sexenio será un Plan de Desarrollo Integral que por el momento no cuenta con el apoyo de los Estados Unidos, lo cual es lo más importante para que funcione y le dé una garantía a nivel internacional.

La aspiración diplomática se queda muy chiquita, no se ve a los demás horizontes.

Les pido una disculpa a los gansos, tal vez no son en realidad lo que muchos pensamos.(enlacedelacosta.com.mx)

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